Si te dijeran que la mejor conexión profesional de tu semana va a ocurrir mientras sudas, te ríes y compites, ¿lo creerías? Pues está pasando. Cada vez más personas están dejando atrás el clásico “tomemos un café” y optando por una frase distinta: “¿jugamos un partido?”

Hoy, deportes como el pádel, el golf o el running están transformando algo que parecía reservado a juntas, tarjetas y LinkedIn: el networking.

¿Por qué el deporte conecta más que una reunión?

Eduardo Tovilla respondió: Hay algo poderoso en compartir una cancha. No sólo estás moviéndote y activando tu cuerpo, también estás mostrando tu estilo para resolver, colaborar, incluso para fallar y reírte de ti mismo. El juego se vuelve espejo de cómo eres… y eso dice mucho más que un elevator pitch.

Si no sabes qué es un elevator pitch, te lo contamos. Es una presentación breve —de entre 30 segundos y 2 minutos— en la que explicas quién eres, qué haces y qué ofreces, de manera clara y convincente. Se llama así porque está pensado para aprovechar el tiempo que tomaría un viaje en elevador con una persona importante: un potencial cliente, inversionista o socio. Es tu oportunidad de causar una primera buena impresión y despertar interés.

Eduardo Tovilla agregó: ¿cuándo fue la última vez que recordaste con entusiasmo una reunión en sala de juntas? Ahora piensa en la vez que jugaste un buen partido. Las emociones, la risa, la energía… eso deja huella.

El networking no tiene por qué ser incómodo

A muchas personas no les gusta el networking porque se siente forzado o artificial. Pero cuando ocurre mientras haces algo que disfrutas, como practicar un deporte, la charla fluye. Hablas de tu revés, de lo mal que estás sacando, de la paleta que te encanta, y sin darte cuenta ya intercambiaste ideas, proyectos, o hasta tu contacto.

De acuerdo con Eduardo Tovilla: No estás vendiéndote. Estás siendo tú. Y eso vale más.

El pádel, el nuevo café de negocios

El pádel, por ejemplo, se ha vuelto uno de los deportes favoritos para esto. Es dinámico, fácil de aprender, se juega en pareja y no necesitas estar en forma olímpica para divertirte. En menos de una hora puedes jugar, platicar, compartir y conocer a alguien desde una perspectiva muy distinta.

Y lo mejor: no necesitas una membresía exclusiva para empezar. Muchas pistas están en espacios públicos o accesibles, y cada vez hay más torneos o grupos donde puedes sumarte, aunque no conozcas a nadie. Justo ahí nace la magia del networking.

No se trata de competir, sino de conectar

Jugar con alguien te da una lectura distinta de su carácter: cómo se comunica, si es generoso con sus palabras, cómo gestiona la presión. También te permite mostrar quién eres sin etiquetas. Así que ya saben, si estás en búsqueda de una red para conectar profesionalmente, practicar pádel puede ser una gran opción. 

Recuerda, más allá del deporte que elijas, hay algo que permanece: los vínculos que se crean mientras compartes una experiencia valen más que cualquier tarjeta de presentación.

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