Resulta que fuiste por una bola complicada que rebotó en el cristal y te hizo correr hacia atrás. Ya ahí, ajustaste el cuerpo como pudiste y alcanzaste a devolverla. Ganaste el punto, sí, pero algo no se sintió bien. Primero fue una molestia leve en el codo, luego un dolor constante al cargar la mochila, abrir una puerta o sostener la pala. Muchos jugadores de pádel conocen esa sensación. Esa en la que todo parece normal hasta que el cuerpo empieza a pasar factura.

Y tiene sentido. El pádel combina desplazamientos cortos, cambios de dirección, frenadas, giros y golpes repetitivos por encima del hombro. Esa mezcla lo vuelve un deporte apasionante, pero también exigente para articulaciones, tendones y músculos. La evidencia muestra que las lesiones en pádel son frecuentes, con una incidencia estimada de 3 lesiones por cada 1,000 horas de entrenamiento y 8 por cada 1,000 partidos; además, distintas revisiones reportan prevalencias amplias, que van de 40 por ciento a 95 por ciento según la muestra y el periodo evaluado.

La buena noticia es que muchas de estas molestias sí se pueden prevenir. Con mejor técnica, preparación física, descanso y el material adecuado, es posible reducir el riesgo y seguir disfrutando del juego.

En esta entrada te explico cuáles son las lesiones más comunes en pádel y cómo prevenirlas, con recomendaciones claras para jugadores principiantes, intermedios y frecuentes.

¿Por qué el pádel provoca tantas molestias?

Aunque desde fuera parece un deporte accesible, el pádel exige mucho más de lo que aparenta. Hay puntos explosivos, reacciones rápidas, movimientos laterales constantes y una alta repetición de gestos técnicos. Por eso, no sorprende que el codo, la rodilla, el hombro y la zona lumbar aparezcan de forma recurrente entre las áreas lesionadas en la literatura científica. En una revisión sistemática, el codo fue la región reportada con mayor frecuencia; otros estudios recientes también han identificado con frecuencia lesiones en tobillo pie, hombro, rodilla y antebrazo.

Además, no todas las lesiones aparecen por un accidente puntual. Muchas se desarrollan poco a poco por sobreuso, mala técnica, exceso de partidos, escaso calentamiento o por jugar con una pala que no se adapta al nivel del jugador. Los estudios también señalan que abundan las lesiones tendinosas y musculares.

1. Epicondilitis: el clásico dolor de codo en pádel

Si hay una lesión que muchos asocian de inmediato con los deportes de raqueta, esa es la epicondilitis. En pádel, suele aparecer por el impacto repetido, la tensión excesiva en el agarre y una técnica de golpeo poco eficiente. La investigación disponible la coloca entre las molestias más habituales, y varias revisiones sitúan al codo como una de las zonas más afectadas entre jugadores de pádel.

Síntomas más comunes

Dolor en la parte externa del codo, molestia al sujetar la pala, pérdida de fuerza en la mano y sensación de incomodidad en acciones cotidianas.

Cómo prevenirla

La prevención empieza por algo básico: no jugar con más tensión de la necesaria. También ayuda usar una pala adecuada al nivel de juego, revisar el grosor del grip para que la mano cierre bien y fortalecer antebrazo y muñeca. La técnica importa mucho: cuando el golpe se ejecuta “a puro brazo”, el codo suele absorber más carga de la que debería.

2. Lesiones de hombro: cuando el remate pasa factura

El hombro trabaja intensamente en el pádel, sobre todo en golpes como la bandeja, el remate y el smash. La repetición de estos gestos puede provocar sobrecargas, tendinitis o molestias relacionadas con el manguito rotador. La literatura científica sobre pádel ha documentado una proporción relevante de lesiones en la parte superior del cuerpo, especialmente hombro y codo.

Síntomas más comunes

Dolor al elevar el brazo, sensación de debilidad, dificultad para rematar con normalidad o molestia al sacar.

Cómo prevenirlas

Conviene fortalecer hombros y espalda alta, calentar antes de entrar a pista y no abusar del remate si todavía no se domina la técnica. En muchos jugadores aficionados, el problema, además de cuántas veces golpean, es cómo lo hacen.

3. Esguinces y molestias en tobillo

El pádel está lleno de arrancadas cortas, frenadas bruscas y desplazamientos laterales. Por eso, el tobillo vive bajo presión constante. Algunos estudios recientes han encontrado que el complejo tobillo pie figura entre las zonas lesionadas más frecuentes en jugadores amateurs.

Síntomas más comunes

Dolor tras un giro repentino, inflamación, inseguridad al apoyar el pie o sensación de inestabilidad.

Cómo prevenirlos

Aquí el calzado es determinante. Usar zapatillas específicas para pádel mejora la tracción y la estabilidad. También ayuda a trabajar equilibrio, propiocepción y fuerza en piernas. Un tobillo fuerte responde mejor en acciones imprevistas.

4. Lesiones de rodilla: una articulación que sufre en silencio

Las rodillas absorben gran parte del impacto durante los desplazamientos laterales, las frenadas y los cambios de ritmo. No siempre se lesionan de forma abrupta; muchas veces acumulan carga hasta que aparece la molestia. La evidencia disponible ubica a la rodilla entre las zonas que aparecen con frecuencia en los reportes de lesión en pádel.

Síntomas más comunes

Dolor al flexionar, molestia al arrancar o frenar, rigidez después del partido y sensibilidad en la parte frontal o lateral de la rodilla.

Cómo prevenirlas

Fortalecer cuádriceps, glúteos e isquiotibiales suele marcar una gran diferencia. También es clave mejorar la técnica de desplazamiento y evitar jugar demasiados partidos seguidos sin recuperación suficiente.

5. Sobrecargas musculares y dolor lumbar

Hay una lesión que muchos no nombran como tal porque parece “normal”: terminar con la espalda baja cargada, los gemelos duros o el antebrazo agotado. Pero esas sobrecargas son una señal de advertencia. Las revisiones sobre lesiones en pádel muestran un predominio de lesiones musculares y tendinosas, y la zona lumbar aparece con frecuencia entre las áreas con molestias.

Síntomas más comunes

Rigidez, sensación de fatiga excesiva, dolor lumbar al girar o inclinarse, y piernas pesadas después del juego.

Cómo prevenirlas

La clave está en no subestimar el esfuerzo del pádel. Calentar bien, mejorar la movilidad, fortalecer el core y aumentar la carga de juego de forma progresiva son medidas simples, pero efectivas.

Cómo prevenir lesiones en pádel: recomendaciones prácticas

Prevenir una lesión no depende de una sola cosa. En realidad, es el resultado de varios hábitos bien hechos.

Calienta antes de jugar

Entrar frío a la pista es uno de los errores más comunes. Dedicar algunos minutos a activar articulaciones, piernas, hombros y core prepara mejor al cuerpo para responder.

No juegues siempre al límite

A veces el problema no es jugar mucho; es jugar demasiado intenso todos los días. Alternar sesiones exigentes con días de menor carga ayuda a que el cuerpo se recupere.

Usa una pala adecuada para ti

Una pala demasiado pesada, rígida o exigente para tu nivel puede aumentar el estrés en brazo y hombro. Elegir material por moda no siempre es una buena idea.

Trabaja fuerza y movilidad

El pádel no se cuida solo jugando pádel. Una buena base física protege rodillas, tobillos, hombros y espalda.

Mejora la técnica

Un gesto mal ejecutado, repetido cientos de veces, termina pasando factura. Tomar clases o corregir detalles técnicos puede prevenir más lesiones de las que parece.

Escucha las señales del cuerpo

El dolor persistente no debería normalizarse. Jugar encima de una molestia leve puede convertir un problema manejable en una lesión que te aleje semanas de la pista.

Un dato importante para dimensionar el problema

La investigación sobre pádel todavía es menor que la existente en otros deportes, pero la evidencia reciente ya deja algo claro: las lesiones no son una rareza. Un estudio de 2025 con jugadores amateurs reportó una prevalencia de lesiones relacionadas con el pádel de 53.8 por ciento, mientras que otra revisión reciente mostró que los tejidos más afectados suelen ser los tendones y los músculos.

Eso no significa que jugar pádel sea peligroso en sí mismo. Significa, más bien, que vale la pena tomárselo en serio.

El pádel engancha rápido. Tiene estrategia, intensidad, convivencia y ese tipo de puntos que hacen que siempre quieras jugar “uno más”. Pero precisamente por eso, muchos olvidan que el cuerpo también necesita preparación.

Las lesiones más comunes en pádel, como la epicondilitis, las molestias de hombro, los esguinces de tobillo, el dolor de rodilla o las sobrecargas musculares, no aparecen por casualidad. En muchos casos son el resultado de pequeñas decisiones repetidas: no calentar, usar mal la pala, excederse en la carga o ignorar una molestia inicial.

Para mí, Eduardo Tovilla, cuidarte no quiere decir que debas jugar con miedo. Implica jugar mejor, durar más y seguir disfrutando del deporte sin tener que pasar semanas fuera de la pista.

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