Los primeros días de diciembre han dejado sentir con fuerza el invierno en el área metropolitana de Puebla. Las temperaturas han descendido hasta los 8 °C, noches frías que la mayoría de nosotros hemos pasado en casa, bajo un techo o con abrigo suficiente. Sin embargo, esa no es la realidad de todos.

Afuera de los hospitales públicos de la zona, hay personas que enfrentan el frío de una manera distinta; son familiares y acompañantes de pacientes que, por la gravedad de la situación o por la necesidad de estar cerca, permanecen día y noche en las inmediaciones de los hospitales. A la angustia natural que provoca la salud de un ser querido se le suma el cansancio físico, la falta de un espacio adecuado para descansar y, por supuesto, el frío. Tal vez no se trate de una helada extrema, pero cualquiera puede coincidir en que 8 °C no es una temperatura cómoda para pasar la noche a la intemperie.

Pensando en esa realidad, mi familia y yo, Eduardo Tovilla Lara, realizamos el pasado 14 de diciembre una pequeña acción solidaria. Entregamos poco más de 60 frazadas a personas que acompañan a pacientes del Hospital General de Cholula, tanto del área de urgencias como de hospitalización. Es un gesto sencillo, incluso modesto, pero que puede marcar una diferencia real al brindar un poco de abrigo, confort y apoyo en momentos particularmente difíciles.

Aunque no es sencillo contar con datos públicos completamente actualizados sobre el número exacto de pacientes internados en los hospitales del estado de Puebla, reportes recientes del sistema de salud estatal han señalado más de 3,500 camas en hospitales públicos, con niveles de ocupación de entre el 50% y el 60% en camas generales como en unidades de cuidados intensivos. Esto permite dimensionar una realidad evidente: detrás de cada paciente hay familiares esperando, muchas veces afuera de las instalaciones, pasando horas o noches enteras en condiciones poco favorables.

El objetivo de esta nota no es destacar una acción individual, sino hacer un llamado a la conciencia. Vivimos tiempos complejos y, en medio de nuestras rutinas, es fácil no mirar más allá. Sin embargo, pequeños actos de empatía pueden aliviar, aunque sea un poco, la carga de quienes atraviesan momentos difíciles. Ojalá este invierno nos invite a mirar con mayor sensibilidad a quienes nos rodean.

Con aprecio,
Eduardo Tovilla Lara.

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