Imagina una cancha de pádel cualquiera un viernes por la tarde. Cuatro personas reservan una hora, toman sus palas y entran a jugar. Si esa cancha reflejara la composición global de este deporte, prácticamente la mitad de quienes están dentro serían mujeres. Y no, esto no no es una exageración.
El World Padel Report 2026, elaborado por la Federación Internacional de Pádel (FIP), estima que hay alrededor de 40 millones de jugadores amateur en el mundo y que las mujeres representan 47 % del total. El deporte se practica ya en 191 países y territorios.
La cifra llama la atención por una razón: el deporte femenino sigue enfrentando importantes brechas de participación en muchas disciplinas. En el pádel, al menos en su dimensión recreativa, la distancia entre mujeres y hombres parece haberse reducido considerablemente. Pero al acercarnos a la competencia organizada aparece una fotografía más compleja.
En España, uno de los países con mayor desarrollo del pádel, las mujeres representaron alrededor de 35 % de las licencias federativas de deportistas en 2025: 41,381 frente a 76,127 hombres.
Ante esa fotografía, hay que preguntarse: Si tantas mujeres ya entraron a la cancha, ¿qué hace falta para que más de ellas den el siguiente paso hacia la competencia organizada?
El pádel está creciendo y las mujeres forman parte de ese boom
Primero hay que dimensionar el fenómeno. El pádel cuenta actualmente con más de 91,200 pistas en el mundo, casi 14,000 más que un año antes. La FIP calcula que el número de jugadores federados supera 1.1 millones y creció 30.5 % respecto del registro anterior. Además, para 2026 se confirmaron 434 torneos FIP en 62 países, frente a 290 competiciones en 50 países durante 2025. Es decir, estamos ante un deporte que expande simultáneamente su base de jugadores, infraestructura y circuitos competitivos. Y las mujeres ocupan una parte importante de ese crecimiento.
En marzo de 2026, la propia FIP destacó al pádel como uno de los deportes con mayor equilibrio de género y señaló que sus principales competiciones internacionales incorporan categorías femeninas y masculinas, además de políticas de igualdad de premios en diversos campeonatos y circuitos.
El caso resulta interesante: la puerta de entrada al deporte parece estar funcionando relativamente bien; el desafío consiste en observar qué ocurre después.
Jugar pádel y competir en pádel son cosas diferentes
Aquí conviene hacer una precisión. Que las mujeres representen 47 % de los jugadores amateur globales y tengan una proporción menor dentro de determinadas estructuras federativas no demuestra por sí mismo que estén abandonando el deporte.
Tampoco podemos tomar cifras de países distintos y asumir que describen automáticamente una tendencia mundial. Lo que sí podemos hacer es observar mercados con información detallada.
España ofrece un buen ejemplo. El Informe Anual de Igualdad de su federación registró en 2025:
- 41,381 licencias de mujeres
- 76,127 licencias de hombres
- 117,508 licencias de deportistas en total
La participación femenina, además, está creciendo: durante 2025 se emitieron 3,545 licencias femeninas adicionales respecto del año anterior.
Es una fotografía con dos caras. Las mujeres siguen teniendo menor presencia dentro de la base federada, pero esa base femenina continúa expandiéndose. Y en los niveles más altos, algunas diferencias desaparecen.
La misma Federación Española de Pádel informó una participación de 34 mujeres y 34 hombres en competiciones internacionales durante 2025. Además, sus competiciones nacionales incluyen categorías femenina y masculina.
El problema, por lo tanto, parece más interesante que una simple historia de exclusión.
Hay muchas mujeres jugando. Algunas estructuras competitivas de élite ya funcionan con criterios de igualdad. La zona que merece mayor atención está en el camino que conecta una cosa con la otra.
¿Por qué el pádel atrae a tantas mujeres?
La investigación específica sobre pádel todavía es relativamente reciente, pero comienza a ofrecer algunas pistas.
Un estudio publicado en 2025 en la revista científica Sports analizó la motivación de 201 jugadores recreativos de pádel, entre ellos 70 mujeres. Los investigadores encontraron que las razones para practicarlo eran ampliamente similares entre hombres y mujeres y que predominaban factores relacionados con el disfrute, los intereses personales y los beneficios percibidos.
El resultado es relevante porque apunta hacia algo sencillo: el gusto por jugar parece atravesar el género.
El formato del pádel también tiene características que pueden favorecer la experiencia recreativa. Se juega en parejas, la interacción social es constante y las personas pueden comenzar a disputar puntos antes de dominar niveles técnicos avanzados.
Sin embargo, hay que evitar convertir estas características en una explicación universal. El estudio citado se realizó entre jugadores de Croacia y contó con una muestra relativamente pequeña. Sus propios autores advierten que los resultados no pueden extrapolarse automáticamente a toda la población mundial.
Lo que sí tenemos es una señal: la motivación para jugar no parece mostrar enormes diferencias entre hombres y mujeres dentro de esa muestra.
Entonces quizá la pregunta más útil sea otra: ¿qué sucede cuando alguien quiere pasar del partido con amigos a entrenar regularmente, federarse o competir?
El salto de aficionada a competidora
Convertirse en jugador competitivo exige algo más que disfrutar un deporte.
Hace falta tiempo para entrenar, dinero para clases y torneos, acceso a instalaciones, compañeros con niveles compatibles, información sobre competiciones y una estructura que acompañe la progresión. Precisamente esa transición está comenzando a recibir atención institucional.
En septiembre de 2026, la LTA británica y Empower Padel pusieron en marcha un programa específico para aumentar la participación de mujeres y niñas. La iniciativa busca acompañarlas desde su primera experiencia hasta la práctica regular, además de construir una ruta hacia la competencia, el entrenamiento y el liderazgo deportivo.
El programa tiene objetivos concretos: alcanzar 1,000 participantes únicas, conseguir que 500 repitan y lograr que 200 se conviertan en jugadoras mensuales regulares durante su etapa piloto.
La elección de esas métricas dice bastante. El verdadero desafío para un deporte en expansión no consiste únicamente en conseguir que alguien pruebe una pala una vez. Hay que lograr que regrese a la cancha. Y después construir caminos para quien quiera avanzar.
Tiempo, dinero y confianza: barreras que existen más allá del pádel
Aquí debemos ampliar la mirada. Todavía hace falta más investigación para saber exactamente qué factores frenan la transición de las mujeres del pádel recreativo hacia estructuras federadas o competitivas. Sin embargo, el deporte femenino en general ofrece algunas pistas.
Sport England ha identificado entre las barreras que enfrentan las mujeres para realizar actividad física la falta de tiempo, el costo, el cansancio, la confianza y el miedo al juicio de otras personas. En una de sus investigaciones, 31 % de las mujeres entrevistadas señaló que carecía de tiempo suficiente para realizar actividad física.
Las condiciones económicas también importan. Entre mujeres británicas de menores ingresos analizadas por la misma organización, 49 % mencionó el costo y la asequibilidad como barrera para mantenerse físicamente activas.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por su parte, ha documentado problemas más amplios relacionados con la permanencia de mujeres y niñas en el deporte, como la falta de referentes femeninos, las preocupaciones sobre seguridad, la confianza y la imagen corporal.
Estas investigaciones no prueban que esas sean las causas específicas de la diferencia observada en el pádel.
Sí nos ayudan a construir mejores preguntas. Por ejemplo:
- ¿Los horarios de los torneos facilitan la participación de mujeres adultas?
- ¿El costo de entrenar y competir afecta de manera diferente a determinados grupos?
- ¿Existen suficientes competencias femeninas para distintos niveles?
- ¿Las jugadoras recreativas conocen las rutas para comenzar a competir?
- ¿Hay entrenadoras, dirigentes y referentes femeninos visibles dentro de los clubes?
Responderlas requiere datos específicos del pádel y, preferentemente, información por país.
Un deporte igualitario también se construye fuera de la cancha
Hay otra parte de la conversación que suele pasar inadvertida. La igualdad deportiva no termina cuando hay el mismo número de jugadoras y jugadores.
También importa quién entrena, quién dirige, quién arbitra y quién toma decisiones.
El informe de igualdad de la Federación Española de Pádel ofrece un ejemplo. En 2025 registró 177 licencias de entrenadoras frente a 1,094 entrenadores. En arbitraje había 128 mujeres y 330 hombres.
Es decir, una mujer puede encontrar a muchas otras mujeres al otro lado de la red y, al mismo tiempo, encontrar muchas menos cuando mira hacia el banquillo, el arbitraje o determinadas estructuras deportivas.
Esta situación tampoco es exclusiva del pádel. La UNESCO ha señalado que la representación femenina en posiciones de liderazgo deportivo continúa siendo uno de los grandes desafíos internacionales.
Por eso el crecimiento del pádel femenino puede medirse con varias preguntas:
¿Cuántas mujeres juegan?
¿Cuántas permanecen?
¿Cuántas compiten?
¿Cuántas entrenan a otras personas?
¿Cuántas arbitran?
¿Cuántas participan en la toma de decisiones?
Cada respuesta cuenta una parte distinta de la historia.
El pádel tiene una oportunidad poco común
Muchos deportes tradicionales intentan cerrar brechas construidas durante décadas. El pádel atraviesa otra etapa. Su expansión internacional ocurre ahora mismo.
En 2025, la FIP estimaba que las mujeres representaban alrededor de 40 % de los jugadores amateur. En su reporte de 2026, la estimación llegó al 47 %. Las metodologías y estimaciones anuales deben leerse con cautela, pero la dirección del crecimiento femenino resulta significativa.
Eso coloca al deporte frente a una oportunidad particular. Puede construir su infraestructura, competencias y comunidades mientras una enorme cantidad de mujeres ya forma parte de su base de jugadores. La cancha está prácticamente equilibrada.
Ahora toca observar todo lo que existe alrededor de ella. Porque el gran reto del pádel femenino quizá ya no sea convencer a las mujeres de tomar una pala. Puede ser conseguir que, si quieren continuar, competir, entrenar o dirigir, encuentren un camino para hacerlo.

Preguntas frecuentes sobre mujeres y pádel
¿Qué porcentaje de jugadores de pádel son mujeres?
La Federación Internacional de Pádel estima que las mujeres representan 47 % de los aproximadamente 40 millones de jugadores amateur que existen en el mundo en 2026.
¿Está creciendo el pádel femenino?
Sí existen indicadores de crecimiento. En España, por ejemplo, las licencias femeninas aumentaron en 3,545 durante 2025 y alcanzaron 41,381. A escala mundial, la FIP estima que la participación femenina representa ya casi la mitad de la base amateur.
¿Hay igualdad entre hombres y mujeres en el pádel profesional?
La FIP ha incorporado políticas de igualdad en diversas competiciones internacionales, entre ellas igualdad de premios en grandes eventos y celebración conjunta de cuadros femeninos y masculinos. Esto representa un avance importante, aunque la igualdad también debe analizarse en participación, acceso, liderazgo, entrenamiento y otras áreas del deporte.
¿Por qué hay menos mujeres federadas que hombres?
Los datos disponibles muestran diferencias en algunos países, pero todavía hace falta investigación específica para determinar sus causas. Estudios generales sobre participación deportiva femenina señalan factores como tiempo, costos, confianza, seguridad y acceso a oportunidades, aunque no sería correcto asumir que explican automáticamente la situación del pádel.
